A veces lo escucho y subo el volúmen de mi música.
Se me pone enfrente
y camino como buscando horizontes.
Le temo al silencio nocturno
porque es su caldo de cultivo.
Me hago la dormida para despistarlo
y saturo de pensamientos mis mañanas
y mis noches.
Porque ese horrible murmuro no se apaga;
va revelando una verdad que no quiero afrontar:
no vas a volver.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario