Somos como notas el pie en los libros de nuestras vidas,
referencias que explican una mención descuidada,
una mera acotación de algo más importante.
Somos notas al margen escritas a lápiz,
que el tiempo borra para que luego la memoria
cave profundo y lleguen dos recuerdos o tres.
Nuestra única foto está velada en la memoria.
Y el único espacio que compartimos,
un espacio privado que sólo conocíamos tú y yo
se limita a un hotel en la avenida principal.
Y todo lo demás, lo que creí que había
para tí no existió.
Y todo el riesgo y todo lo que apuesto
que es básicamente mi resto,
no encontró con quién jugar.
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