Puede ser cierto que he vivido equivocado.
Que la gente necesita títulos para tomarse en serio,
que los trabajos no deben hacernos felices:
basta con que puedan alimentarnos.
Quizá sea verdad lo que tanto me repitieron
y hay que resignarse a estar con alguien
que aunque no amemos plenamente,
esté dispuesto a hacer todo por nosotros.
Puede ser que he fallado siempre en todo
y no, como yo creía,
que he defendido mi espíritu
de la corrupción y la maldad.
Se me ocurre ahora que todo es mentira
porque no me explico bien a bien
tanta soledad, tanto hastío
todo el tiempo, todo el día.
Me parece de pronto que me he equivocado
y que moriré equivocado
por mi necedad y no,
como yo creía,
por perseverancia.
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