Tuve un sueño. O una premonición. Encontrabas a la mujer de esbelta figura, esa que no estabas buscando pero tampoco podías olvidar. Esa que jugó al amor contigo y después lo olvidó. Por culpa del alcohol. Mas tú no la olvidaste y aparecía de pronto frente a nosotros.
Y todos mis celos idiotas de pronto no lo eran, y mis sospechas enfermizas encontraban su aval. La mirabas mientras ella te ignoraba o jugaba a ser amigos; y tú jugabas conmigo hasta tenerla segura.
Y mi corazón dolía y con él dolía mi cuerpo todo.
Y moría del peor modo en que se muere: en vida.
Pero como dije, fue sólo un sueño.
O una premonición.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario