jueves, 3 de junio de 2010

objetivamente

Que quede claro:
Sigo odiando a los como tú
sigue molestádome que me despierten los ladridos de los perros
sigue enojándome ese aire de yo-lo-se-todo
sigue fastidiándome ese actitud de somos-hijos-del-siglo-xx
sigo sin entender ese miedo a nombrar las cosas (las cosas tienen nombre para que no las confundamos)
sigue gustándome el futbol
sigue distrayéndome la tele (pero sí te pongo atención)
sigo tomando café
sigo siendo ñoña
sigo dándole mil vueltas a todo
y sigo sin entender cómo fuimos a dar uno con otro.
y sigo creyendo que juntos somos un fracaso.
o quizá la síntesis.
Pero nunca entendí a Hegel.

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