Cuando descubrí que su egoísmo radicaba, ante todo, en su afán por no cumplir mi voluntad.
Finalmente creo-tras días de encierro, él buscándome, yo deseando verlo pero sin poder hacerlo- que he diseñado mi vida para mi soledad.
Y sí, la egoísta también era yo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario