Creí que te quería y empecé a correr y correr cada mañana.
Todo lo que conseguí fue cansarme.
Creí que me estaba enamorando y me dediqué a tejer y tejer.
Me quedaron bufandas y dolores.
Cada ñoche soñaba contigo
y empecé a dejar de dormir.
Creí que podía alejarme en cualquier momento.
Y hoy la vida se ríe de mí.
Y me niego como un perro
a decirte que te quiero.
A aceptarlo, a pensarlo;
creyendo que a falta de decirlo
dejará de existir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario