domingo, 24 de octubre de 2010

isla

Mi corazón, una isla fortificada en todos sus puertos, previene el asalto de los ladrones de sueños, contrabandistas de amor, piratas que buscan acumular para sí todo el deseo, y monopolizar para sí todo el plusproducto de besos y abrazos.
Mi corazón, último baluarte que le queda a mi cuerpo; amparo y defensa del amor en el que creo, resguardo transparente del juicio banal.
Mi corazón, fuerte que defiende la libertad del beso, la libertad del deseo, la libertad de amar; isla fortificada que permanece en espera;
Y a esta isla mía, mil combatientes la defienden rabiosos de la tristeza; combaten ferozmente contra la incertidumbre y el miedo; pelean con sus vidas contra el invasor oportunista que quiere venir y conquistar sus tierras. Y esta isla mía no lo sabe, pero mil hombres fuertes la mantienen segura, y velan su sueño y cuidan los barcos que zurcan sus mares.
Y esta isla mía, que a fin de cuentas soy yo misma, construye fuertes que después descuida, y su ejército de hombres, que a fin de cuentas soy yo misma, lucha rabioso por mantenerlo en paz.

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